Los cuerpos sutiles del SER Humano

La mayoría de las personas consideran el mundo de la materia y, por tanto, también el cuerpo físico como la única realidad, pues es el único que pueden percibir a través de los sentidos físicos y captar con el raciocinio.

Sin embargo, al ojo clarividente que mira a una persona se le abre un sinfín de estructuras energéticas, movimientos energéticos, formas y colores, que se hacen visibles dentro y alrededor del cuerpo físico.

Si tú te encuentras entre esas personas que sólo pueden aceptar como realidad el cuerpo material, piensa en todo lo que sucede con la energía, con la fuerza vital que da vida a un cuerpo físico y que le proporciona sensaciones y capacidad de expresión, cuando ese cuerpo muere. Una ley física afirma que, en el universo, la energía no se destruye, sino que únicamente puede transformarse en otras formas de energía. La energía que actúa detrás de la manifestación material del cuerpo y sus funciones y capacidades está compuesta por un sistema energético complejo sin el cual no podría existir el cuerpo físico. Este sistema energético está formado por tres componentes fundamentales:

  • Los nadis o canales energéticos.
  • Los chakras o centros energéticos.
  • Los cuerpos no materiales o cuerpos energéticos.

Los chakras mantienen una interrelación muy estrecha con los cuerpos energéticos.

En general, se distinguen siete cuerpos energéticos:

  • El cuerpo físico.
  • El cuerpo emocional o astral.
  • El cuerpo mental.
  • El cuerpo espiritual o causal.
  • El cuerpo átmico.
  • El cuerpo búdhico.
  • El cuerpo samádhico.

Cada uno de estos cuerpos no materiales posee su propia frecuencia de vibración fundamental.

El cuerpo físico, es el cuerpo energético más denso. El cuerpo astral que es el más cercano al cuerpo físico, vibra con la frecuencia más baja. Los cuerpos mental y causal poseen a su vez frecuencias mayores, y en los cuerpos átmico, búdico y samádhico podemos encontrar representados los índices de vibración máximos.

Cada uno de estos cuerpos se asemeja a un baile de energías dentro de su propia gama de vibraciones, en el cual las frecuencias aumentan constantemente a lo largo del desarrollo y perfeccionamiento de una persona.

Los cuerpos energéticos representan portadores de conciencia en determinados planos de vibración, y cuando su índice de vibración aumenta transmiten al hombre energías vitales, sensaciones y conocimientos superiores dentro de su ámbito de funciones específico.

Sin embargo, los diferentes cuerpos energéticos no están totalmente separados entre sí. Se interpenetran mutuamente mientras cada uno vibra dentro de su propia gama de frecuencias.

 

<Fuente esyoga.dkweb.es>

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